Como en un majestuoso aliento planetario, las casas, los pueblos, los aglomerados de piedra, de ladrillo y de materiales inertes de la tierra, de Susana Venegas, emergen del suelo y al mismo tiempo se repliegan sobre sí mismos, para luego reaparecer, hincharse en un nuevo aliento y de nuevo retroceder para reasimilarse a la tierra, sustancia de la que están formados, sin desaparecer, no obstante, en el continuo proceso de anastilosis (reedificación) y de catamorfismo.

Las pinturas de Susana exaltan el simbolismo universal de la casa (domosoikos, edificio y hogar doméstico), asimilada a la identidad personal, a la vivencia, a las experiencias afectivas de la infancia y la adolescencia, a través de un fenómeno de identificación y de autoproyección, que refleja en lo visual pictórico estados y movimientos de la interioridad, los cuales animan los lienzos de energía y vitalidad, como expresión subliminal de un temperamento intensamente emocional, que vive sufriendo y sufre viviendo, en la nostalgia de un ideal no alcanzado o perdido y siempre perseguido.

Enzo Papa, Presentación para la inauguración la expo “Ritorno”, Galeria Martorano, Turín, 7-30 abril 2011
Susana Venegas Gandolfo